EL TAXISTA Y LA MONJA

Una monjita se sube a un taxi en medio de la noche oscura. El taxista durante todo el camino se le queda mirando por el espejo y cuando ella se da cuenta, le pregunta:

La monja: Hijo… ¿Qué es lo que ves?
El Taxista: Perdón madre, me da mucha pena decírselo, yo no quisiera ofenderla.
La monja: Pero, hijo mío, en mi vida yo he visto muchas cosas y no creo que puedas decirme algo que me pueda ofender.
El Taxista: Bueno, es que toda mi vida he tenido la fantasía de que una monja me haga sexo oral.

La monja se queda sin habla y luego dice:

La monja: Pues… no lo sé, en primer lugar tendrías que ser católico y además tendrías que ser soltero.

A lo que el taxista responde emocionado:

El Taxista: ¡Sí, yo soy católico y soy soltero!

La monja se queda sin argumentos y acepta la propuesta del taxista. Este se mete a un callejón y la monja le cumple su deseo.Cuando han terminado, el taxista empieza a llorar y pregunta la monja:

La monja: Hijo, ¿qué te pasa? ¿por qué lloras?
El Taxista: ¡Perdóneme madre, he pecado! Soy judío y estoy casado.
La monja: No te preocupes, yo soy gay, me llamo Arturo y voy a una fiesta de carnaval..

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2 respuestas a EL TAXISTA Y LA MONJA

  1. senovilla dijo:

    Como se nota que ya estás recuperado.

    Saludos.

  2. Alvarito Mens dijo:

    Que bueno xDD

    Lo había escuchado parecido, con un autobús.

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